Una noche, él tuvo el
acierto
de esquivar el puñal de la gran dama.
Hoy siente que es un pájaro sin rama,
un Nilo que ha acabado en el Mar Muerto.
Se siente un buzo azul atado a un puerto
y
necesita cosas que no ama,
vértigos
sin abismos, luz sin llama,
miedo
sin lobos, huellas sin desierto.
Yo
he venido a decir que te equivocas,
que
aún es brillante todo lo que tocas,
que
aún puedes transformar la arena en oro.
Tu
sabes que la vida, igual que el arte,
si
no está en ti, no está en ninguna parte,
lo
que importa es la isla, no el tesoro.
Benjamín Prado